miércoles, 11 de mayo de 2016

El beso francés

Título original: Le fabuleux destin d'Amélie Poulain (Amélie)
Género:Romance,Comedia
Año:2001
Protagonistas: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz


La industria del cine y en particular Hollywood, nos ha enseñado pero también moldeado nuestros imaginarios, dictado cómo debemos vivir y actuar.

Así, en ese mundo ideal sólo los agraciados físicamente se enamoran o son mayoría, el final feliz es el día de la boda, las navidades son propicias al conflicto -nos recuerdan cuán desdichados somos pero al final la unidad familiar lo arregla todo- y el beso del enamoramiento es uno solo: el que se da en la boca.

En este momento usted debe estar pensando que le voy a hablar del french kiss, como reza el título de esta entrada o del derroche de saliva en películas como "Love" de Gaspard Noé. Pero no.

Le voy a hablar del beso entre la solitaria Amélie Poulain y el curioso Nino Quincampoix. Porque ese beso marca una ruptura en el cine, en los ideales que nos ha inculcado la pantalla grande.

Muchas otras cosas llaman o llamaron en su momento la atención de quienes vieron esta cinta. París y su romanticismo, la música de Yann Tiersen con sus valses y entre acordeón y piano, la historia de su protagonista que cruza de forma natural entre la realidad y la ficción. Un sinnúmero de clichés que en parte son ciertos y que hacen de esta ciudad un lugar perfecto para los adultos con corazón de niño.

Amélie se da por tarea ser, a través de ingeniosos métodos, vengadora de los humillados, celestina de los amargados y redentora de los entristecidos. En medio de esas aventuras se encuentra con Nino. Y a partir de ahí comienza un juego de pistas entre ambos. Dos desconocidos que buscan acercarse y conocerse, dejándose mensajes en las estaciones de metro, disfrazándose y escondiéndose el uno del otro.

Justo cuando Nino cree reconocer a Amélie, mientras ella escribe el menú en una pizarra transparente del café en el que trabaja, ella niega ser la incitadora al juego. Cuando éste sale del café, algo aturdido, ella literalmente se desvanece.

De regreso a su apartamento, sola, ella sueña con él, imaginando que le trae un sobrecito de levadura para terminar su kouign amann (un pastel de bretaña). En medio de su soñar despierta tocan a la puerta: es Nino. Pero ella no abre.

Suena el teléfono, es uno de sus vecinos, el pintor de huesos de vidrio quien pasa sus días copiando Le déjeuner de canotiers (El almuerzo de los remeros) de Renoir. Le ha dejado un video. En él le dice que ella es fuerte y puede darse golpes en la vida, que no debe dejar pasar esta oportunidad, para que su corazón no se seque.

Amélie corre a buscar a Nino y al abrir la puerta ahí está él. Sí, este es el momento cumbre de la película, la escena del beso. Una escena que no está construida para que el público diga "por fin" se besaron y suena esa estrepitosa y artificial música del enamoramiento en el cine.

Por el contrario, el silencio, roto a penas por el crujir del piso de madera, acompaña a los protagonistas. Nuestra atención es mayor y los segundos más intensos. El beso de Amélie a Nino se deconstruye: uno cerca a la boca, uno en el cuello, otros en los ojos como una ceremonia de adoración. Luego ella, por señas, le pide a él que haga lo mismo. Nunca veremos el consabido beso en la boca, sólo a través de sombras chinas.

Esta escena se sale del molde, siendo lo más lejano posible de los lugares comunes a los que estamos acostumbrados. Por su simplicidad, pero con la elegancia y magnitud que tienen los detalles, este beso es el mejor de comienzos de este siglo. Uno de esos pequeños placeres que tanto les gustan a Amélie.






sábado, 20 de febrero de 2016

El beso de cajita musical


Título original: Sliding doors
Género: Drama,romance
Año: 1998

Protagonistas:Gwyneth Paltrow,John Hannah,John Lynch 




¡Y si volviéramos a los años 1990? 

Esta película permite hacer una marcha atrás contundente y por varias razones. La primera, porque tiene como protagonista a Gwyneth Paltrow. No la Gwyneth del conscious uncoupling (no espere que le explique qué es, por favor diríjase a su sicoterapeuta más cercano), que come sólo comida cruda y expone su vida en Instagram. No, la Gwyneth que todas las jovencitas admiraban, bueno, no sólo adolescentes sino también veinteañeras. Esa rubia de look descomplicado, larguirucha, fresca, buena imitadora del acento inglés y... Sí, novia del entonces joven galán Brad Pitt.

Segundo, por la música. La banda sonora cuenta con la cantante inglesa Dido, en pleno estrellato en esos años, antes de desaparecer del radar musical. Y tercero, porque la historia se desarrolla en Londres, que a finales de los noventa tenía imagen de ciudad cool antes de que Barcelona le arrebatara el título a comienzos de los 2000 gracias a la cinta el Albergue español. 

Volvamos a la película. El sinopsis parte de una premisa que todo mortal se ha hecho,-quizás en este instante usted se está haciendo esa pregunta- qué hubiera pasado si... ¿Y quién no ha fantaseado con esa posibilidad?


Bueno, pues Sliding Doors muestra los dos escenarios posibles. ¿Qué hubiese pasado si Helen se hubiera subido al metro, si las puertas corredizas (por eso el título) no se le hubiesen cerrado en sus narices?

Tanto la opción A como la opción B tienen finales distintos, pero lo interesante aquí es que sí hay situaciones paralelas en tiempos distintos y sobre todo que no importa cuál opción escojamos o tengamos que vivir, hay encuentros, personas, hay pedazos del destino que son inexorables.

En la opción A, Helen, luego de ser despedida, se sube al metro, se entera de que Gerry, su novio, un escritor que está masticando su próxima novela pero que en 190 minutos de película no escribe ni un post-it, la está engañando con una sensual y por demás intensa norteamericana Lydia.
La opción B: Helen, contrariada porque acaba de perder su empleo, es víctima de un intento de robo en plena calle, se golpea contra un árbol, va al hospital y llega a casa. Todas estas peripecias le dan tiempo a Gerry para no ser descubierto in fraganti. 

Sin embargo, en los dos destinos posibles Helen termina por saber del engaño de su novio y sobre todo por encontrarse con James, el buen James, cuyos chistes son sacados de los Monty Python, separado, por divorciarse, y que le devolverá la fe en el amor y hará sonreír a la fría londinense.

SPOILER ALERT

El beso, no olvidemos que es lo central de esta entrada, sólo se da en la opción A. En la B tan solo se vislumbra. La escena cuenta con todos los elementos típicos del romance: en un barco, sobre el río, en medio de la noche, con un puente iluminado como telón de fondo, para terminar un día alegre. James, cuyo atractivo radica más en su personalidad y buen humor que en su físico, intenta besar a Helen, pero ella lo rechaza diciéndole "lo siento, a pesar de que todos lo que nos rodea (es decir todos los clichés), están presentes para el primer beso". James se la juega, mostrándose comprensivo, sin mucho drama y ahí Helen por fin toma una decisión: lo besa. 

El beso funciona, no es un gran beso que va a hacerle palpitar, ni brillar los ojos, ni desear ser uno de los personajes. En este momento, suena en el fondo una melodía en el piano como de cajita de música que va creciendo con la entrada de violines que sustentan la parca emoción para exaltarla en demasía y hacernos comer el cuento del momento del enamoramiento.

Dese por bien servido, usted también dos opciones: puede ver o no la película pero inexorablemente habrá leído este post.






lunes, 25 de enero de 2016

El beso pasado por agua

Título original: Joséphine
Género: Comedia romántica
Año: 2013
Protagonistas: Marilou Berry, Mehdi Nebbou 



Joséphine es ni más ni menos que la Bridget Jones de la novela gráfica. Acomplejada por sus grandes nalgas como un mapamundi bastante achatado en los polos, soltera a los treinta, en un trabajo que no la satisface y con un trío de arquetípicos amigos conformado por: la tímida, el gai y la coqueta. Así es el personaje creado por la talentosa escritor e ilustradora Pénélope Bagieu.

¿Qué la diferencia de su homóloga londinense? Además de tener una hermana menor con porte de modelo, un gato que se llama Brad Pitt y de vivir en París, Joséphine tiene un amante que la visita sólo los sábados cuando él saca a pasear al perro y un jefe que no se le asemeja ni por las curvas a Daniel Cleaver.

El jefe se llama Gilles, un tipo tímido, vestido como tanto oficinista parisino que se ve por la ciudad luz hoy día, como recién salido de 1995, -lo de "élégance de Paris" está mandado a recoger-, corte de pelo pasado de moda y larguirucho. En fin, uno de esos personajes invisibles casi insípidos, amable con todo el mundo y que por eso mismo a la gente no le cuesta nada abusar de su nobleza.

Joséphine ni lo determina aunque no duda en recibirle el café vienés o sonreírle para escaparse más temprano del trabajo. Pero la vida da muchas vueltas...

Durante el almuerzo de compromiso de su hermana, Joséphine, cansada de nunca estar a la altura, anuncia que ella también se va a casar, con un cirujano quien se la lleva a vivir a Brasil. Una mentira que mantiene ante sus amigos quienes le regalan el pasaje y la imaginan cual garota en Rio de Janeiro.


SPOILER ALERT:
Lo cierto es que Joséphine nunca se va, pues antes de subirse al avión le da un ataque de pánico que la manda al hospital. Se encierra en su casa hasta que un día llega su mejor amiga con Gilles, quien anda buscando dónde vivir, y ella le "presta" el apartamento de su amiga. Así es como Joséphine, convertida en espía a pesar de ella misma, conoce de cerca a su jefe, quien resulta ser un estupendo cocinero y un primor con sus sobrinas, además de ser fan de Woody Allen. El don nadie resulta ser mister perfecto.

Al final de la película, cuando se sabe toda la verdad, Gilles no quiere oír razones, su desilusión y orgullo herido pueden más que los perdones que le piden. Joséphine camina llorando por las calles desiertas bañadas en luz ocre de medianoche mientras llueve a cántaros y... ¡Quién lo creyera! Ahí está él, bajo un paraguas, esperándola con una sonrisa de "qué le vamos a hacer si yo soy buenito" e igual estoy enamorado y no es hora de hacerme el difícil. Entonces llega el beso, el beso que debería ser igual o mejor al de Bridget y Marc Darcy, el beso 100% francés, la escenografía y el ambiente están dados para el gran momento. Redoblan tambores y pfff... oh aburrición. Un beso en la mejilla hubiera sido más emocionante. Pareciera que a los actores les incomodara besarse, la cosa no encaja. Un beso insípido, pasado por agua,






viernes, 15 de enero de 2016

El beso con ayuda


Título original: A love affair
Género: Romance
Año: 1994
Protagonistas: Warren Beatty, Annette Bening


Esta cinta es el remake de un clásico. La versión original, An affair to remember (1957) marcó la historia del cine juntando a dos míticos actores: Cary Grant y Deborah Kerr. Pero es también una referencia para las películas románticas que tienen como epicentro Nueva York.

Terry (Annette Bening) y Mike (Warren Beatty) se conocen en un vuelo comercial hacia Australia. Por problemas técnicos tienen que aterrizar de emergencia en una isla y luego subirse en un barco que los deje cerca a un aeropuerto para regresar a Nueva York.

Si hay algo que destacar de esta película es la calidad de los diálogos, entre lo cómico, la sinceridad sin escarmiento y un fino uso de la perífrasis. Pero sin fórmulas sencillas ni lugares comunes como es costumbre en las comedias románticas, digamos desde finales del siglo XX.

Es un romance entre adultos de más de cuarenta años, -esta pareja recuerda el glamour de los años de oro de Hollywood- como si el amor sólo supiera utilizar el idioma a sus anchas en la madurez.

Ambos están comprometidos, ella con un hombre de negocios (Pierce Brosnan); él con una exitosa periodista (Kate Capshaw). Sin embargo la atracción entre ambos es inmediata. Durante el regreso ambos deciden darse cita tres meses después (un 8 de mayo) en el último piso del Empire State Building. 

Si en este justo instante a usted no se le viene a la mente la imagen de Meg Ryan y Tom Hanks en Sleepless en Seattle, es hora de expandir sus conocimientos. Un nombre queda de tarea: Nora Ephron.

Volviendo a este affair, por fin llega el 8 de mayo, Terry y Mike han puesto sus vidas en orden para poder reencontrarse, ahora libres. Ambos se dirigen a la cita. Pero...


SPOILER ALERT:
Terry, flotando de alegría al estar ad portas de la felicidad, se baja del taxi, corre mirando hacia la cima del edificio. Pero el destino no sabe de tiempos imponiéndole un detour: la atropella un auto y queda inválida.

Ella no quiere que Mike sepa, y espera volver a caminar antes de volverlo a ver. Sin embargo,el día de navidad él llega hasta la casa de Terry, quien lo recibe sentada en el sofá. Hablan de la cita, ella obviando lo qué sucedió, él mintiendo, diciendo que no se presentó.


A medida que van hablando Mike logra atar cabos. Entiende entonces por qué ella no pudo acudir a la cita, por qué ella no se levanta del sofá. Justo antes ella lo despide con una de esas sonrisas de cortesía, con el nudo del orgullo triste en la garganta,le da la mano diciendo "Goodbye Mike". En ese momento las escucho a todas gritando al televisor con ojos llorosos "no, no, ¿cómo así? cuéntele la verdad, diga algo, que no se vaya".

Y él queda y le dice "¿si algo tenía que pasarle a uno de los dos por qué tuvo que ser a ti?"

Y ahí viene el beso del final. Ella mueve la cabeza hacia un lado, como en las películas de antaño, como en la cinta original mientras entra en crescendo el bello tema original compuesto por Ennio Morricone. Es un beso sencillo,sentido incluso elegante pero ayudado por el efecto musical que lo eleva a casi perfecto.


Bonus:
La película cuenta con una de la últimas apariciones de Katherine Hepburn en el cine y su talento está intacto en la secuencia.




miércoles, 13 de enero de 2016

El beso medido

Tìtulo original: What's Your Number
Género: Comedia romántica.
Año: 2011
Protagonistas: Anna Faris, Chris Evans.

Colin: I don't know why you care so much about your number anyway
Ally: You guys all have this ideal girl in your minds, and if our number gets too high, we can't be that girl.
Colin: The ideal girl. Tell me about her.
Ally: You know, you can take her home to the family, she's smart, but not smarter than you, and she bakes apple pies with your mom and plays catch with your handicapped sister. But then when you're alone, she takes off her glasses and puts on a vinyl cat suit and fucks you sideways
Colin: That girl doesn't exist, if she did, I'd be sleeping with her. And what kind of guy cares about how many people you slept with anyway?
Ally: Decent guys.

Ese es el diálogo central de la película, eso define la relación de Ally y Colin. Un par de personas muy imperfectas que juntas pueden funcionar.

Ally, que es interpretada por Anna Faris, es una mujer que se siente inadecuada porque ha tenido sexo con demasiadas personas, 19 en total. Y Colin es un tipo al que eso no le importa. Pero al mismo tiempo, por ser un tipo al que eso no le importa, no puede ser, a los ojos de Ally, un chico decente. Es decir, para ella, él también es inadecuado. Y por eso lo desprecia como posibilidad romántica.

La película me encanta porque habla de eso, de sentirnos inadecuados para el amor, de sentir que no nos merecemos algo bueno porque tenemos esa mancha, ese defecto, esa cosa que no nos hace merecedores de algo lindo y completo. De cómo nos ajustamos a los patrones de todos y lo último que nos preguntamos es qué es lo que nosotros queremos. De cómo buscamos en la aceptación de los demás la reivindicación de lo que somos en lugar de estar tranquilos desde adentro.

Creo que la película puede ser subvalorada fácilmente. Ella no es una actriz muy destacada en estos papeles y él es el Capitán América. Sin embargo me parece que el guión es muy bueno y novedoso para el género.

Hay varias cosas que quiero decir sobre Anna: creo que es perfecta para el papel, pero dudo que sea la protagonista de muchas más comedias románticas o incluso películas en general. Creo que funciona mejor como actriz de reparto y en comedias o series. Tiene una voz muy Mickey Mouse Club. Tiene algo en la boca que es incómodo de ver, hace muecas todo el tiempo y en muchas escenas se ve belfa. Es torpe, poco delicada, tiene unos ademanes como de robot y al mismo tiempo es absolutamente adorable. Veo la película y pienso "no es la mejor actriz del mundo" y sin embargo soy incapaz de no quererla. Se siente honesta haciendo de Ally y es porque creo que Anna no se diferencia mucho de ella.

En fin, Ally está buscando desesperadamente ponerle orden a su vida sentimental y se ha propuesto encontrar un esposo entre los hombres con los que ya ha salido. En medio de eso, no ve a Colin, mientras que para toda la audiencia es evidente que es el tipo perfecto para ella. Y en ese momento llega el beso.

Spoiler Alert: (pero poquito spoiler)

Hay dos escenas de beso importantes. En la primera, la del primer beso, la escena es sexy y bajita de luz para los fines que persigue este blog. Sin embargo hay que decir que la cámara lo enfoca durante más tiempo a él mientras le quita a ella una camisa mojada y la mira como la tiene que mirar: con ganas. De ahí brincan, literalmente, al beso y no podemos ver bien nada. Pero la escena funciona.

En el segundo beso sí podemos ver que es un besito de película y no en el sentido romántico que tiene esa expresión. Es un beso medido, por parte de ella. Es un beso "tengo marido y a pesar de que estoy actuando y es mi profesión, no se me olvida que él verá esto". No es un beso que se entrega al amor. Incluso tiene una cosa espantosa, aunque aquí de manera sutil, que solo pasaba en las películas viejas y es un movimiento de la cabeza hacia los lados como para simular entrega. Nuevamente sin embargo, la escena funciona.

Funciona toda la película, me parece muy buena. Tiene un subtexto que me gusta mucho: no finjas ser lo que no eres, no te acomodes a las expectativas de nadie y que te quieran con todo y tu pasado irresuelto.

Y tiene a Chris Evans desnudo todo el tiempo. Vale mucho la pena.

PD: ¿Alguien todavía pregunta "con cuánta gente has tenido sexo"?