lunes, 25 de enero de 2016

El beso pasado por agua

Título original: Joséphine
Género: Comedia romántica
Año: 2013
Protagonistas: Marilou Berry, Mehdi Nebbou 



Joséphine es ni más ni menos que la Bridget Jones de la novela gráfica. Acomplejada por sus grandes nalgas como un mapamundi bastante achatado en los polos, soltera a los treinta, en un trabajo que no la satisface y con un trío de arquetípicos amigos conformado por: la tímida, el gai y la coqueta. Así es el personaje creado por la talentosa escritor e ilustradora Pénélope Bagieu.

¿Qué la diferencia de su homóloga londinense? Además de tener una hermana menor con porte de modelo, un gato que se llama Brad Pitt y de vivir en París, Joséphine tiene un amante que la visita sólo los sábados cuando él saca a pasear al perro y un jefe que no se le asemeja ni por las curvas a Daniel Cleaver.

El jefe se llama Gilles, un tipo tímido, vestido como tanto oficinista parisino que se ve por la ciudad luz hoy día, como recién salido de 1995, -lo de "élégance de Paris" está mandado a recoger-, corte de pelo pasado de moda y larguirucho. En fin, uno de esos personajes invisibles casi insípidos, amable con todo el mundo y que por eso mismo a la gente no le cuesta nada abusar de su nobleza.

Joséphine ni lo determina aunque no duda en recibirle el café vienés o sonreírle para escaparse más temprano del trabajo. Pero la vida da muchas vueltas...

Durante el almuerzo de compromiso de su hermana, Joséphine, cansada de nunca estar a la altura, anuncia que ella también se va a casar, con un cirujano quien se la lleva a vivir a Brasil. Una mentira que mantiene ante sus amigos quienes le regalan el pasaje y la imaginan cual garota en Rio de Janeiro.


SPOILER ALERT:
Lo cierto es que Joséphine nunca se va, pues antes de subirse al avión le da un ataque de pánico que la manda al hospital. Se encierra en su casa hasta que un día llega su mejor amiga con Gilles, quien anda buscando dónde vivir, y ella le "presta" el apartamento de su amiga. Así es como Joséphine, convertida en espía a pesar de ella misma, conoce de cerca a su jefe, quien resulta ser un estupendo cocinero y un primor con sus sobrinas, además de ser fan de Woody Allen. El don nadie resulta ser mister perfecto.

Al final de la película, cuando se sabe toda la verdad, Gilles no quiere oír razones, su desilusión y orgullo herido pueden más que los perdones que le piden. Joséphine camina llorando por las calles desiertas bañadas en luz ocre de medianoche mientras llueve a cántaros y... ¡Quién lo creyera! Ahí está él, bajo un paraguas, esperándola con una sonrisa de "qué le vamos a hacer si yo soy buenito" e igual estoy enamorado y no es hora de hacerme el difícil. Entonces llega el beso, el beso que debería ser igual o mejor al de Bridget y Marc Darcy, el beso 100% francés, la escenografía y el ambiente están dados para el gran momento. Redoblan tambores y pfff... oh aburrición. Un beso en la mejilla hubiera sido más emocionante. Pareciera que a los actores les incomodara besarse, la cosa no encaja. Un beso insípido, pasado por agua,






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